Intercambi

Es satisfactorio descubrir que ideas que andan años navegando por tu cabeza, se materializan en otros lugares totalmente ajenos a ti, demostrándote que no ibas mal encaminado.

Ya de chavalín me llamaban la atención los programas de intercambio para visitar otros países, y me quedaba con las ganas. Aún hoy, accedería a ellos si me fuese posible.

Hoy, en la Web de la Fundación Catalana para la Parálisis Cerebral, he descubierto que si, que existe, que no soy un chiflado.

Mi idea vive. La he avistado. Se me va acercando, pero todavía me separan de ella 600 km.

http://www.fcpc.cat/intercanvisInternacionalsPc.htm

Adelante!

Han sido unos días muy satisfactorios, sabiéndome participante en el concurso del que hablé la semana pasada. Y sólo por eso, ha merecido la pena.

Eran 240 los carteles presentados y, evidentemente, quedar entre los seis primeros era algo demasiado pretencioso. Sin embargo, es inevitable el sentimiento de emoción que invade a todo concursante. Una experiencia muy recomendable, sobre todo por el apoyo que he recibido tanto desde el taller de pintura de Sancho-Azpeitia (@Fkr-Aisia) como por parte de todos los que me han transmitido sus cariñosos mensajes de animo -bien electrónicamente o, directamente, por la calle-. Sin duda, ha sido lo más gratificante.

Próximo objetivo: 6 de Julio, Open Bizkaia de Boccia.

A FONDO!

Concurso final

A continuación, el poster que he presentado esta misma mañana en el ayuntamiento de Bilbao para el concurso de carteles de la Aste Nagusia 2013 (Semana Grande).

También he de decir que no he sido el único miembro del centro socio-cultural Sancho-Azpeitia (@FkrAisia) que se ha presentado. Mi compañero Gotxon participa con esta pedazo de obra. Adivinar en quien se ha inspirado ligeramente:

Hasta hace bien poco, ni nos habíamos imaginado meternos en algo así, pero cuando nos lo propuso el maestro Iván y la dirección del taller nos ofreció todo su apoyo, nos lanzamos a por ello.

Con mi licornio, he trazado los rayos de los fuegos artificiales. Con mi traviesa mano, he trazado la figura de la Mari Jaia, según mi genuino estilo, para después, con ayuda del Photoshop, juntar los dos dibujos y añadir las letras. Todo by Diego.

La semana que viene se escogen los seis finalistas que serán expuestos a votación del público. Sería un gran colofón, para esta temporada artística, salir entre los elegidos.

Han sido seis meses verdaderamente enriquecedores tanto en cuanto a formación, relaciones, satisfacción por cumplir objetivos, empoderamiento (por ejemplo, cuando me voy autónomamente desde Deusto hasta los entrenos de Boccia en San Ignacio), etc.
Lástima que la temporada se nos termine algo antes de lo esperado, dejándonos sin tiempo para cumplir varios proyectos que teníamos previstos.
Todo porque, en mi personal opinión -insisto en la reiteración-, las administraciones piensan que es más importante celebrar congresos de alcaldes o levantar colosos estadios de futbol que sustituyen a otros ya existentes.

También he descubierto otro ámbito en el se aprecia la importancia de la asistencia personal. Aunque el autor de mis cuadros soy yo, me sería imposible sin un apoyo que me pase las pinturas, me coloque el papel, me lo gire, me dé de beber, me asista ante cualquier incidencia, etc, etc, etc, etc, etc.
En este sentido tengo que agradecer, evidentemente, al Maisu, a mis compañeros, a los voluntarios que nos han visitado y, entre estos últimos, en especial a Maitane que casi se convirtió en una más del equipo, siempre que le fue posible.

Ahora, con la producción que he originado intentaré realizar alguna exposición. Aquí están algunas de mis últimas creaciones:

Las dos caras del metro

Hace pocas semanas, manifesté mi intención de escribir algo sobre mis viajes autónomos en Metro. Estaba pletórico por haber encontrado una manera de multiplicar mi margen de acción, al igual que los Ferrys permiten a los coches surcar los mares para llegar a islas paradisiacas.

Únicamente, estaba esperando a realizar un trayecto completamente solo desde la salida hasta la llegada, para redactar una buena crónica. Porque, de momento, lo que había hecho era bajar del tren antes que mis amigos.

Al llegar a mi estación, salía y tiraba yo solo hasta casa, cantando por el camino de pura satisfacción.
Aún así, la experiencia me retumbaba. Me recordaba que en el cutre-mundo de la dependencia cualquier brillo que creas percibir puede apagarse o, simplemente, tratarse de algún falso reflejo. Que siempre estás vendido por no saber con quien te va a tocar tratar.

A continuación, plasmo la queja que he enviado a Metro Bilbao:

Me llamo Diego Lastra Gutiérrez, soy un ciudadano de 38 años, licenciado en Derecho, residente en Getxo, y usuario de una silla de ruedas electrónica. Mediante la cual, me muevo autónomamente sin ningún problema.

Recientemente, he comenzado a utilizar el Metro con el propósito de aumentar mi margen de movimiento, y la verdad es que, en las dos primeras ocasiones, todo han sido facilidades con un trato de lo más amable, tanto por parte del personal del Metro como del de seguridad.

El principal problema que encuentro, debido a mi disfunción motora, es para accionar el ascensor y chequear cuando llego a mi estación. Para la entrada al metro, suelo ir acompañado de amigos que me ayudan, pero como yo me bajo unas estaciones antes que ellos, la solución que me dio la jefa de estación de Unamuno, la primera vez que lo intenté, fue dar avisó al personal de seguridad de Bidezabal –mi estación de destino- para que me estuvieran esperando en el andén y me ayudaran con el ascensor y el chequeo del billete. Así fue, todo sin pegas y con una correctísima atención.

El segundo día fue de Sopelana a Bidezabal. Estando ya dentro del vagón, le comenté el tema a unos vigilantes, quienes automáticamente se pusieron en contacto con sus compañeros de mi estación de destino, con el fin de que me prestasen la atención que requería. De nuevo, el trato fue cordial, llegándome a decir, ante mi agradecimiento: “De nada hombre, estamos para esto”.

Sin embargo, en la noche del Viernes 17 al Sábado 18 de mayo de 2013 (sobre las 00:00 horas), tuve la desgracia de toparme con una persona, al frente de la estación de Unamuno, que al pedirle que por favor diera aviso a Bidezabal para que me atendieran, se mostró totalmente reacia a llevar a cabo esta fórmula que otras veces ha funcionado con completa normalidad, y sin que a nadie le sorprendiera.

Esta señora decía que los vigilantes no están para eso, porque en cualquier momento puede darse una incidencia para lo que tenían que estar libres. También argumentaba que en ese momento no había vigilancia en Bidezabal, y que lo único que podía hacer, como favor, era mandarla en un coche, pero que no podía ser algo habitual, que no lo tome como costumbre.

Además de exponer un montón de trabas, he de decir que el trato fue discriminatorio, ninguneándome en todo momento, no siendo capaz de dirigirme la palabra –sólo hablando con mis acompañantes- como si fuese un deficiente mental, llegando a decir que “esta persona no puede viajar sola”, preguntando indiscretamente a ver como lo iba a hacer al salir de la estación, y comparándome con su anciana madre.

Finalmente, al comentarle que, en caso de que estuviese lloviendo, me iban a venir a recoger a la estación, concluyo que quien me viniese a buscar debía pagar un billete y bajar al andén para ayudarme. Y así es como lo tuvimos que hacer. Pero, curiosamente, cuando me encontré con mi madre, al salir del tren, aparecieron dos vigilantes dispuestos a ayudar sin ninguna expresión de que estuviesen haciendo algo extra, a pesar de que se habían desplazado por mí, y animándome a que siga haciendo uso de sus servicios.

Considero esencial que todo su personal responda con el mismo procedimiento ante las mismas situaciones. Además de que, cuenten con la pertinente formación socio-cultural para no ofender a nadie y no menospreciarle, simplemente por el hecho de que tenga una pequeña dificultad en el habla, como es mi caso.

Por todo ello, exijo una declaración oficial desde Metro Bilbao con respecto al procedimiento que he venido efectuando hasta que he tenido la incidencia que aquí he comentado, que, seguidamente, me dispongo a divulgar a través de diversos canales públicos, porque opino que se han vulnerado los derechos de mi colectivo social y se infringen las normas de accesibilidad, así como de igualdad de oportunidades que la legislación establece, tanto nacional como a nivel internacional (Convención Sobre Los Derechos De Las Personas Con Discapacidad de La O.N.U., ratificada por España).

A ras

Siempre he considerado a mi silla de ruedas como parte de mi cuerpo. Sin embargo, lo cierto es que hay veces en que es bueno abandonarla para cambiar totalmente de circunstancia y dejarse llevar por la oportunidad de probar diferentes medios.

       

En mis clases de pintura, se me ha propuesto, para crear obras de mayor envergadura, hacerlo a ras de suelo.
Sobre una colchoneta, junto a una gran cartulina de un bonito color amarillo, he descubierto una manera de llegar a conseguir cuadros importantes.

Moviendo la colchoneta, con la ayuda inestimable de Maitane, he podido llegar a las amplias zonas de este primer «mural».

Los trazos me salen mucho más largos, llegando a dibujar líneas que enlazan rectas, curvas y, hasta casi, círculos; conformando figuras caprichosas.

Con un tamaño semejante, difuminar se hace más costoso, y las rayas predominan. Quizá el secreto esté en no recargarlo y parar en cuanto me salgan varias formas atractivas o, por el contrario, abandonar la manía de querer terminar en el día.

Seguiré experimentando en los talleres de Sancho Azpeitia de Fekoor, con el maestro Ivan y sus atrevidas ideas.

Por cierto, aunque no viene a cuento, quiero inmortalizar aquí que mientras escribía esta entrada, he sido capaz de enchufar el cable de la batería del portátil. Podía haber pedido ayuda pero la mano me ha ido sola. Jaja! Estoy que lo tiro.

Por una vida activa, dinámica y emocionante para las personas con Diversidad Funcional