Regreso al Chavarri

Como decía mi gran profesor de Historia de Arte, en el instituto, no es lo mismo mirar que ver. Y, efectivamente, el retorno que he hecho, esta vez junto con mi peña excursionista de los viernes, al palacio Chávarri, no ha sido en balde.

Gracias a quienes nos han hecho de guías, hemos visto detalles que no se aprecian con una superficial mirada. Hay veces que segundas partes pueden también ser buenas.

En la primera edición sobre este edificio centenario, ya comenté su accesibilidad, así que no me voy a repetir.

Solamente, agradecer a Charo y a Viki, por su trato hogareño, y al “inquilino del inmueble” por pasar un rato con nosotros, el Subdelegado del Gobierno en Bizkaia, Ignacio Erice.

Después ha seguido la mañana Bilbaina, con una escapada hasta Deusto para dar la salida a la Fekooadrilla que partían hacia Madrid de finde.
Esta vez nos hemos quedado fuera algunos Kamikazes, pero todo no puede ser, se dice.

De vuelta al centro urbano por la ría, lo que realmente me daba lástima es no poder decidir yo cuando, como y con quien hacerme una escapada. Esta era mi conclusión mientras veía al autocar de Edu cruzar el puente del Euskalduna, poco antes de que yo lo pase por debajo, con una gran sonrisa por haber podido ir a verles zarpar.

Y así he culminado otra de mis travesías sin asistencia. Hoy ha sido la segunda vez que una guía se ofrece a atarme la chamarra al volver a la calle. Así ya  se puede aventurar uno.
No he tenido tanta suerte cuando la bufanda se me empezaba a caer y, sujetándola con la barbilla para no perderla, he pedido ayuda con prisa a una chavala llamándola -no sé porque-: Eh, chica, chica.
No sé lo que habrá pensado pero ha salido corriendo, jaja!

Por suerte, cuando me he encontrado con este “culo gordo” (R5 Maxiturbo) y su tátara nieto (una unidad de la Clio Cup), ya me había reunido con mi obediente jefa, que me ha sacado esta fotazo.
(Los morros son por imitar sonido de motor que me inspiraban)

P.D.: Conste en el diario de abordo que la Salsa M comienza a crujir amenazadoramente de nuevo.

Un comentario sobre “Regreso al Chavarri”

  1. que suerte habéis tenido en poder visitar el palacio Chabarri.
    Es mi espinita clavada. La próxima vez prestaré más atención a la visitas guiadas y juro no perderme ninguna.

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