Etxegoki: Rozando la autonomía

Hace un par de años, cuando estuve en el C.R.E. de León, pretendía haber usado un título así. Sin embargo, en pocos días se me quitaron las ganas de utilizarlo. En cambio, durante mi estancia temporal que, recientemente, he pasado en los pisos con apoyo de Txurdinaga, gestionados por Fekoor, si que me he aproximado a lo que debe de ser la independencia.

El interior de este edificio se convierte en un pequeño mundo de autonomía en el que mi capacidad de decisión ha sido gratamente estimulada, para decidir, en todo momento como auto gestionarme.

La domótica es una de las culpables de esta consecuencia. Con un mando a distancia, que sujeté a mi silla para que me acompañe en todo momento, tenia a mi alcance, por ejemplo, el control del ascensor. Este factor es muy importante para elegir en que momento quieres bajar o subir al apartamento y, así, saber lo que es enfrentarte a diferentes opciones y, por lo tanto, acertar o equivocarte en la elección de tus planes.
A parte, se pueden abrir puertas, encender luces, mover la cama articulada, manejar la televisión, persianas y alarma para recibir la asistencia del equipo sociosanitario.

Todo esto, ha significado para mi una experiencia única, pues al tener tanto poder y no estar acostumbrado a accionar semejante cantidad de comandos, al principio me sentía algo “impresionado” por todos los dispositivos que dependían de mi, jeje. Imagino que será cuestión de tiempo.

No obstante, la clave para que todo esto funcione está en el equipo personal que ya he mencionado, dispuesto a fomentar tus iniciativas a la hora de dirigir tu día a día.
Saber que siempre (las 24 horas) hay alguien disponible para ayudarte, sin más horarios que los que marcas tu para levantarte o acostarte, es algo esencial. Y si además, hablamos de grandes y agradabilísimos profesionales, el ambiente consigue que te encuentres muy a gusto.

Por todo ello, sueño con un Etxegoki itinerante, cuya salida me deje cada día en un puerto diferente o en donde necesite ir. Que me permita vivir con quien quiera, que carezca de ese inevitable ambiente institucional -poco acentuado. La verdad es que muchas veces recuerda más a un hotel- y que cuando estoy fuera, siempre esté cerca para ayudarme a ir al baño o para sacarme la cartera a la hora de hacer cualquier transacción.

La autonomía engancha, crece, te da alas, llama a más autonomía. Con la inseparable compañía de mi “burra roja”, me he atrevido a salir, cogiendo taxis por mi cuenta y volviendo a la hora que a mi me ha apetecido sin esperar a que nadie quiera quedarse o irse. Por cierto, he sido más comedido de la que me creía. Cuando la responsabilidad es tuya, uno frena antes de lo que pensaba, al ir de copiloto.

Ahora mas que nunca, sueño con Asistencia Personal.

Un comentario sobre “Etxegoki: Rozando la autonomía”

  1. Diego me alegro mucho de que te ayas sentido agusto en Etxegoki!!a veces es importante escuchar de voca de las personas para las k trabajas k merece la pena seguir aciendolo!! A sido un placer tenerte con nosotros aunk se a echo corto!! Te esperamos pronto!!muaaakkk

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